Un viaje a Perú
El otoño del año pasado hice un viaje que tenía pendiente desde hacía muchos años. Quería pasar más tiempo en América Latina y ese sueño por fin se cumplió en septiembre del año pasado. Ya había estado antes en varios países latinoamericanos, pero nunca me había quedado más de dos o tres semanas y nunca había viajado sola para poder conocer mejor el país, su cultura y su español.
Esta vez sí. Me fui a finales de septiembre sin billete de vuelta y solo sabía que podía quedarme hasta Navidades. No había planificado mucho, pero un amigo me recomendó empezar mi viaje por el norte del país y eso es lo que hice.
No sabía qué esperar, pero me sorprendió muchísimo. Perú me encantó desde el primer momento y al final acabé quedándome casi tres meses allí. Tuve mucha suerte porque conocí a mucha gente muy simpática que me enseñó mucho del país y de su cultura.

Mi viaje empezó en Lima, donde pasé nada más una noche porque sabía que iba a volver más adelante. Me quedé en un barrio en las afueras, en casa de una familia, y fue una experiencia muy bonita. Cenamos juntos y me contaron mucho sobre la vida en Lima.
Al final de mi viaje volví otra vez a Lima y me quedé unos días. Había escuchado diferentes opiniones sobre la capital peruana. A mí sí que me gustó mucho, pero es verdad que no me alojaría en el centro de la ciudad. Pasé solo unas horas allí para verlo, pero puede agobiar un poco. Prefiero la zona de Barranco y Miraflores. Son preciosas y hay mucho que ver.
Desde Lima fui a Huanchaco en avión y luego, después de unos cinco días, en bus nocturno a Máncora. Huanchaco es muy pequeño, pero me gustó para empezar mi viaje. Me apunté a clases de surf y de yoga y pasé mucho tiempo en el mercado local probando comida típica. Podría comer tamales todos los días.
En Máncora mis días fueron bastante parecidos. Trabajaba temprano por la mañana dando mis clases (por la diferencia de hora, a veces muy temprano) y luego bajaba a la playa para hacer deporte y comer rico y pasar tiempo con la gente que había conocido en la escuela de surf. En esta zona hay playas paradisíacas y los ceviches son un vicio.


Después de dos semanas en el norte me fui a Cusco e hice un trekking de varios días para llegar desde esa ciudad al pueblo de Aguas Calientes y poder ver el famoso Machu Picchu. Es impresionante y no me gustaría no haberlo visto, pero si pudiera elegir entre el norte, que es menos turístico, y esa zona, me quedaría con el norte. Eso sí, conocí a muchas personas que habían hecho un curso de español en Cusco, quedándose con familias locales, lo que me parece genial para mejorar el español. La ruta del Salkantay Trek también la recomendaría. Fue muy intenso por la altura, pero vi unos paisajes espectaculares.
Después de dos días en Aguas Calientes, volví a Cusco para viajar desde allí en autobús a Sicuani, un pueblo al que nadie va normalmente. Fui porque quería ver una montaña que se llama Pallay Punchu. Es un poco difícil llegar hasta ahí desde Sicuani, pero valió la pena. Esa montaña de varios colores es una de las cosas más bonitas que he visto hasta ahora.
Desde Sicuani continué hacia Puno, donde pasé unos días en las islas flotantes de Uros. Otra vez existía la posibilidad de quedarse con una familia local y me lo pasé muy bien. Desde ahí fui a Arequipa, una ciudad muy bonita, y luego a Huacachina y a Paracas porque también quería ver el desierto peruano.

Después de este recorrido por el sur ya tocaba volver a Lima y, como me quedaban todavía cinco semanas, decidí volver al norte para luego subir en autobús a Ecuador. Me fui a un pequeño pueblo costero donde quería descansar unos días. Al final, tres días se convirtieron en un mes. Para mí, Lobitos fue el lugar perfecto para trabajar y desconectar. Uno de mis momentos favoritos fue, sin duda, estar en el mar haciendo surf y ver una ballena saltar a mi lado. Lo único malo, al final tuve que tomar un autobús de veinte horas seguidas para no perder mi vuelo de vuelta desde Quito. Llegué bastante cansada a Austria y me quedé con las ganas de ver Ecuador en un próximo viaje.
Además, también tengo pendiente volver a Perú y descubrir todas las zonas que todavía no he visto, como la selva. Es un país enorme y fascinante y se lo recomiendo a cualquier persona y, obviamente, sobre todo a todas las personas que quieran disfrutar de un viaje practicando y mejorando su español. Hay muchísimas posibilidades.
Algunas estructuras y palabras interesantes del artículo:
| tener algo pendiente | querer hacer algo que aún no se ha hecho antes / tener algo por hacer |
| el sueño / soñar con algo | «el deseo» (ein Traum) |
| a finales de septiembre | los últimos días del mes (Ende September) |
| el billete de ida | el billete para ir |
| el billete de vuelta | el billete para volver a casa / el billete de regreso |
| acabar haciendo algo | terminar haciendo algo |
| agobiar | estresar |
| ser un vicio | ser adictivo / enganchar mucho |
| quedarse con algo | elegir algo |
| valer la pena | merecer la pena |
| pasárselo bien | divertirse |
| tocar algo | «ser lo siguiente» (an der Reihe sein) |
| muchas horas seguidas | una después de otra, sin pausa |
| quedarse con las ganas de hacer algo | querer hacer algo y todavía no se ha podido hacer |
Si tenéis cualquier duda o queréis recomendaciones para un viaje a Perú, me podéis escribir. Os leo y os contesto.
Muchos saludos desde Las Palmas,
Luisa con ELE
Tu profesora de español desde España. 🇪🇸
